Camino de la cama acabe herido.
Camino de la cama en el suelo quede tendido.
Cuando no sabes el motivo por el que te siguen, por el que te odian, por el que te temen simplemente es mas fácil pensar que simplemente no te entienden. Esas eran las reflexiones de un viandante con gabardina que se mezclaba con la multitud en las húmedas calles de la ciudad, aparentemente no destacaba entre los grandes abrigos y paraguas en los que los ciudadanos se habían convertido, pero allí estaba la certeza en su cabeza de que le seguían, sabían quien era, no podría esconderse para siempre.
Se preguntaba que había hecho para merecer ese destino, diferente al resto, demasiado como para mostrar la cara en publico y atrapado en esa ciudad humana sin posibilidad de alcanzar un lugar para vivir libremente y a cara descubierta. Para rematar su suerte sabia que le seguían desde hacia días y no parecía que con buenas intenciones, lo que le imposibilitaba salir de la ciudad, solo le quedaban tres viajes mas para llegar a una zona que quedase cerca del Velo, solo 2500 kilómetros y lo alcanzaría. ¿Porque aparecería en este momento?
Solo podía rezar para que pudiese sorprender a su perseguidor de algún modo, porque si no...
El mejor lugar seria un lugar que no hubiese pisado desde hacia un tiempo pero que conociese, para saber como llevar a cabo el elemento sorpresa, eligió un motel del centro que no pisaba desde hacia medio año. Pago en efectivo al encargado mientras escondía su cara bajo una gabardina y un sombrero y este le entrego una cochambrosa llave mientras le observaba fijamente. El hombre de la gabardina eludió su mirada y empezó a subir a la habitación 304 por las escaleras, ya que el ascensor tenia un letrero ya gastado que rezaba: "PENDIENTE DE REPARACIÓN" y debajo "Disculpen las molestias", parecía un cartel extremadamente viejo y lleno de polvo, las escaleras se mostraban mas nuevas, pero no por ello mas estables.
Tras un breve periplo llego al tercer piso, luego tras unos pasos a la puerta de su habitación, hasta ahora no percibía nada que delatase a su perseguidor asi que introdujo la llave en la ranura de la puerta y entro dando un golpe a la puerta por si se había escondido tras esta. Pero allí no había nadie, no olía a nadie, no se veía nadie, no se oía a nadie, no se sentía a nadie.
Camino de la cama escuche el ruido.
Camino de la cama acabe herido.
Camino de la cama en el suelo quede tendido.
La exterminadora observaba a su presa en gabardina tirada en el suelo, que poco a poco se iba tiñendo del azul de la sangre de aquel mestizo, se movía bien, tubo una buena idea, pero ella estaba mas allá de aquellos juegos de niños, saco su sierra de la mochila que llevaba a la espalda y empezó a trabajar.
Su jefe requería una cabeza para confirmar.Camino de la cama en el suelo quede tendido.
Cuando no sabes el motivo por el que te siguen, por el que te odian, por el que te temen simplemente es mas fácil pensar que simplemente no te entienden. Esas eran las reflexiones de un viandante con gabardina que se mezclaba con la multitud en las húmedas calles de la ciudad, aparentemente no destacaba entre los grandes abrigos y paraguas en los que los ciudadanos se habían convertido, pero allí estaba la certeza en su cabeza de que le seguían, sabían quien era, no podría esconderse para siempre.
Se preguntaba que había hecho para merecer ese destino, diferente al resto, demasiado como para mostrar la cara en publico y atrapado en esa ciudad humana sin posibilidad de alcanzar un lugar para vivir libremente y a cara descubierta. Para rematar su suerte sabia que le seguían desde hacia días y no parecía que con buenas intenciones, lo que le imposibilitaba salir de la ciudad, solo le quedaban tres viajes mas para llegar a una zona que quedase cerca del Velo, solo 2500 kilómetros y lo alcanzaría. ¿Porque aparecería en este momento?
Solo podía rezar para que pudiese sorprender a su perseguidor de algún modo, porque si no...
El mejor lugar seria un lugar que no hubiese pisado desde hacia un tiempo pero que conociese, para saber como llevar a cabo el elemento sorpresa, eligió un motel del centro que no pisaba desde hacia medio año. Pago en efectivo al encargado mientras escondía su cara bajo una gabardina y un sombrero y este le entrego una cochambrosa llave mientras le observaba fijamente. El hombre de la gabardina eludió su mirada y empezó a subir a la habitación 304 por las escaleras, ya que el ascensor tenia un letrero ya gastado que rezaba: "PENDIENTE DE REPARACIÓN" y debajo "Disculpen las molestias", parecía un cartel extremadamente viejo y lleno de polvo, las escaleras se mostraban mas nuevas, pero no por ello mas estables.
Tras un breve periplo llego al tercer piso, luego tras unos pasos a la puerta de su habitación, hasta ahora no percibía nada que delatase a su perseguidor asi que introdujo la llave en la ranura de la puerta y entro dando un golpe a la puerta por si se había escondido tras esta. Pero allí no había nadie, no olía a nadie, no se veía nadie, no se oía a nadie, no se sentía a nadie.
Camino de la cama escuche el ruido.
Camino de la cama acabe herido.
Camino de la cama en el suelo quede tendido.
La exterminadora observaba a su presa en gabardina tirada en el suelo, que poco a poco se iba tiñendo del azul de la sangre de aquel mestizo, se movía bien, tubo una buena idea, pero ella estaba mas allá de aquellos juegos de niños, saco su sierra de la mochila que llevaba a la espalda y empezó a trabajar.
