martes, 17 de febrero de 2009

Hojas de biblia que al caer...

Bolando boi bolando benguo, dija ke le devo i dese prisa, a cavayo regualao no mires el diente, al ke madrugua patada en los kogones, palos de ciejo.

Oidos sordos por culpa de muchas palabras necias, falacias de humor mediocre y burdo, algorías de dignidad perdida por morbosidad y audencia.
Creo que yo también soy morboso, la verdad es que bastante, cuando no veo sangre y se cargan a alguien a lo bestia creo que el asunto está cojo, a veces borbotones tienen un tinte humorístico o de exacerbado gore pero almenos algo logico, pero me desvío, lo pido para una serie o una pelicula en la cual es necesario, no hace falta inundar, pero una escuela de violencia sin sangre es como pensar que la agresión no acarrea consecuencias, como un juego sin desfavorables consecuencias. Así como interminables muertes y resurrecciones o salvamentos en el ultimo momento, odio las cuentas atras paradas en el 00:01 o similares. Protagonistas molidos a palos que se levantan tanto como el malo definitivo, un tiro, un atropello de un coche, una paliza, le apuñalan, le envenenan, le asfixian, pero vive. Al esbirro le soplan y cae fulminado.
Quiero que el prota muera, que el artificiero apague la bomba en cuanto la vea o el que no sabe de bombas corte el cable que no es por hacerse el heroe cuando quedan 4 minutos para desalojar a la gente del edificio, quiero que los personajes desapareztan tan miserablemente como cualquier hijo de vecino, ni clones, ni resurreciones, ni curas milagrosas, ni visitas fantasmales.
Quiero que un personaje traicione totalmente a los demás y que tenga todas las razones del mundo, quiero ver al listillo de turno salvandose en vez de morir el primero. Quiero que el tio sin cerebro mande a tomar por culo al prota sensiblero y se quede con el dinero. No quiero más princesitas, ni leñadoras, no quiero a la princesita que se convierte en leñadora pero que depende enteramente de su principe, excepto para mata a esbirros o al malo secundario que todos sabemos que es un pakete.

Quiero que James Bond se emborrache y no acierte a pegar un tiro, quiero que las protas de acción no sean siempre pivones que son frias y fuertes pero con un corazon de oro y que siempre engañan a alguno por estar buenas. Quiero cosas inverosimiles y a la vez que la gente parezca gente. No quiero disparos que aciertan todos a la primera o fallan todos. No quiero que al bueno le den en el hombro por encima del corazon y todos crean que la esperanza se ha perdido, el malo ría y resurja el heroe con más poder que antes, ¡pero si tienes una bala en el brazo, que haces pujando por una viga!. Quiero que cuando venzan a alguien no digan, ¡esta por mi madre, por mi perro, por mi y por todos mis compañeros!. Quiero que el malo no haga una reflexión en voz alta mientras mantiene cautivo al bueno y le cuenta su estrategia antes de matarlo absurdamente. Quiero que le pegue un tiro en cuanto lo pillen, no que lo capturen, sino que lo maten, bien frito.
Estoy harto del tipico tipo duro con su pose preconcebida que enrealidad es un buenazo, un comico en potencia, un ligón, una maquina de matar, un experto en bombas, aviones, animales, carreras, informatica y bioterrorismo. Quiero que el ruso o el arabe no sean siempre los malos, quiero que cuando el malo sea poderoso e inteligente no tenga que ser el nemesis del protagonista pareciendose un montón a el pero según el malo: con diferentes matices. No quiero que los clones mejorados y malevolas copias del prota sean vencidas por él o reprogramadas.

No quiero profecías apocalipticas que tengan al prota como centro. No quiero que el amigo del prota del colegio que no ha hecho nada en la aventura y suele ser el cobarde de turno se sacrifique por la causa y que aún a veces le dejan sobrevivir por actos del destino, o vive lo suficente para que el prota diga: Mike, no lo podría haber hecho sin tu ayuda. Quiero que fracasen, quiero que retrocedan. Quiero que me expliquen como puede ser tan normal la amnesia en todo el mundo, ¡cuidado!, cubranse el cerebro, creo que se contagia por el aire.
Paso de aguantar a protas adolecentes o muy jovenes para su puesto tanto como a gente a punto de jubilarse que se mueren en su ultimo día de trabajo y dejan esposa e hijos que guardan un regalo para el prota que es su protegido y es un legado de inestimable valor.
Cansado de los personajes que al morir quieren decir algo, los que dicen porque duran mucho en morir y los que no lo llegan a decir porque se mueren justo antes de llegar al punto algido, Luke hay otro... ¡Otro que viejo verde!, menos mal que dijo: Otro Skywalker. Porque sino vamos que me cansaría, me cansa, me hastía me agotan tantas tecnicas que se usan, me cansa hasta el monologo interior de los personajes, lo cuales al poseerlos o son graciosillos, morbosos o los que son personas de mente aguda y vida muy mental.

Las campanas suenan pero me cuesta ver la iglesia.

martes, 10 de febrero de 2009

La estatica petrea

Mi Ka no sé donde se ha metido, me tendré que conformar con mi Ba, y si me toca ir a la guarida del rey de los muertos confiaré en mi instinto. Saludos fantoches.

Repetir los mejores aspectos de la vida en la tierra, desechando lo malo y dañino, un sin fín de placeres para colmar tus sentidos, asi son los paraisos. Anda que nos lo montamos mal...
Ahora mismo puedes acceder a una vida de explendor pero para ello no puedes disfrutar de esta, inconcruencia.
Mi fuerza espiritual se debilita y me voy apegand más al suelo con cada día que pasa, con cada desilusión que recibo. Las sogas llegan a las nubes donde está mi cabeza y me la atan al cuerpo, como coronando un cuerpo inmovil, una figura estoica y petrea.

Atado al suelo para no caerme también me impide andar, mueve los pies de una vez o bajo tierra vas a acabar, andar, avanzar es lo que empieza a faltar.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Soñando con fuego

Año 372 a.C. Desierto del Sahara

Cade veía corretear a su hijo entre las tiendas, parecía que desafiaba al ardiente sol de aquella mañana, era descendiente de la luna, no podía someterse ante el sol.
Los recuerdos de aquella noche todavía pasaban por su mente, el día en el que se convirtió en la compañera de uno de los hijos de la luna, el día que empezó a guiar a los siervos. De ese ardiente fuego emergió el poderoso señor, piel de un verde oscuro que parecía absorber toda la luz de se alrrededor, un cuerpo magestuoso con sus largas garras y afilados colmillos, cara feroz de poderosa mandibula, un dios ante ellos, no podía dejar de sentirse extasiada.

Se dirigió a paso pausado al limite del circulo y observó al caminate arrodillado, su mascara de cenizas y se sintió alagado, entonces levantó su mirada a los presentes y la miro. Su ojos de una luz cegadora le invitaron a acercarse, no podía apartar la mirada, escuchaba como la reclamaba para él. Paso tras paso se acercó al circulo, podía sentir el orgullo de su padre y la aceptación de su madre así como la envidia de las mujeres allí presentes. Con esos sentimientos atravesó el ovalo en donde le esperaba su poderoso amo.
Su tacto era petreo pero calido y su furia atronadora, y allí, en aquel lecho de amapolas engendraron a Belank.

Desde aquel momento no vió al caminante anterior, su destino era vivir en la tierra de la piedra y fuego esperando a su sucesor. Su madre Nepsut, cuidaba de Belank y le contenía cuando el poder de su estirpe se manifestaba, no duraría en aprender a dominarlo y cuando lo consiguiese temblarían los siervos del sol.
Cade salió de sus meditaciones, se puso su mascara de ceniza y hueso, la mascara de la amante de los cielos que no puede vivir para siempre. Su vida se perdería entre la arena, pero siempre la conservaría su memoria.

Y así la amante del cielo guio a los siervos con la esperanza de que nunca volviese a amanecer.

lunes, 2 de febrero de 2009

Destino de piedra

Año 377 a.C. Cordillera de Tibesti

Un grupo de piedras negras formando un ovalo era el limite dado al rito que iba a llevarse a cabo aquella noche, Tar preparaba el lecho de amapolas, Cade marcaba las piedras con la sangre ritual formando los 78 emblemas y Erna montaba la hoguera. Todo estaría preparado a medianoche, era el día de la llamada, hoy descenderían los hijos de la Luna y caminarían entre ellos.

La noche estaba calmada, el caminate sombrío respiro profundamente, tendría que quitarse su mascara de hueso y sangre y no podría volver a llevarla, su tiempo había llegado. Su compañera, su diosa dorada brillaba hoy con una luz diferente que cuando la conoció, sus años de juventud habían pasado legados a su hija, Cade, así como su belleza y noble porte, de él había heredado el favor de los hijos de la luna, no había mejor don para dar a un hijo.
Miraba a la lejanía, a su tierra, a su mar de arena, nunca podría volver, solo el fuego y la piedra le esperaban ya.

Se acercaba la medianche, se fué acercando al circulo, las gentes de su tribu formaron un corro alrededor manteniendo la distancia. Fué entonces cuando el caminante se despojó de su masacara de hueso y sangre y tomó las cenizas rituales y pintó su rostro para mostrarselo a los hijos. Su cara se transformo en la mascara efimera, la mascara del tiempo, muestra de la realidad humana que él representaría ante los hijos. Inició el cantico en las 5 lenguas, concetró su poder y lo fué trasmitiendo al ovalo, al ojo de la noche, los siervos allí reunidos miraban con expectación las ondas verdosas que emitía en cuerpo del caminante sombrío y que eran absorbidas por las rocas e iban tiñendolas de luz de la luna. La transferencia continuaba, mientras los emblemas gritaban, repetían el canto, como un coro de agudas voces que distorsionaban el tono inicial.
Y llegó el momento del fuego. Las ondas se traladaron por el lecho hasta llegar a la hoguera que prendió con un brillo cegador.

Los hijos se acercaban, el caminante lo sabía y solo podía arrodillarse ante ellos, la transferencia estaba completa. Entonces el fuego empezó a moverse, moldeando en su insustancialidad una puerta de calor y humo.

Los hijos habían llegado.