lunes, 9 de noviembre de 2009

Fuego plateado

En la Luna de Agbar las noches eran frías y ajetreadas, toda la vida de las principales cortes del planeta se encontraban allí, en la primera colonia, era el contro gubernamental por excelencia, observando Agbar desde las alturas.
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En esa noche nuestro amiga salió a disfutar de la brisa nocturna y a observar la cupula de brillantes estrellas, era lo que más le gustaba de la Primera, en el planeta la cntaminación de las ciudades no dejaba observar la belleza de los astros distantes, pero allí, durante la noche, las luces eran tenues y lo inundaban todo con un color sepia, los edificios se elevaban como montes de plata vieja, las avenidas se llenaban de víandantes y pasarelas, que desde las alturas dotaban a los edificios de una luz cenital que los hacía brillar y moverse a cada sombra de otro peatón.
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Así como un fuego de plata en la noche era como veía esa hermosa ciudad, hacía frío, entraría en la estancia otra vez para aguantar los problemas que había entre las viejas y decrepitas facimilias del planeta, a oirles quejarse sobre los impuestos entre tal casa y su colonia correspondiente, era absurdo, era aburrido y era otra de ellos.
Decidida, nuestra diplomática entró en la sala, en la cual una agradable musica ambiental acompañaba a las cientos de discusiones que se llevaban a cabo en el salón del banquete, tomó algo para beber, mientras no paraba de saludar con figida cortesía a todo aquel con el que se encontraba, sin olvidar mencionar que tal iba la caza del pizzorg, como le molestaban las protestas de los gardar y su carta de derechos, cuanto odiaban a los dalean, albar sus decisiones comerciales con su colonia, impresionarse ante algún apellido de renombre... Lo típico en estas reuniones sociales.
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Como todas las noches, allí, trabajando. Estaba harta de aquello, pero quedaba poco para conseguir los apoyos que necesitaba, ahora mismo, mientras esperaba en un rincón a que le sirviesen algo de beber las conversaciones se suceden, su idea se esparce, el germen de la destrucción de esta falsa vida que tanto odian, esta falsa forma de vivir, esta traición a su sangre, hacía tiempo que por las venas de estos agbarn no había un atisbo de pasión, de poder, y esta noche se acabaría, esta noche dejarían de vivir como Dalean, como llevaban viviendo desde hacía demasiado, esta noche volverían a reir, a llorar, a matar y a morir.
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El Fuego de los Agbarn volvió a despertar.