Millones de expresiones, cientos de caras, diversos cuerpos, todos y cada uno de los acentos del mundo, un sin fín de leguajes corporales, incontables personalidades y multiples tonalidades.
Él era todo ello y al mismo tiempo él mismo, vivía, sentía, reía y odiaba diferentes cosas cada momento, pero seguía siendo El.
¿Podía ser alguien tanta gente y seguir siendo un sujeto? El era así. Nunca sabías si hablabas con alguien o era con El, siempre mirando por encima de mi hombro, cada vez que discutía medía mis palabras, cada vez que hacía algo contaba cada paso y aún así no conseguía sentirme seguro, el Olvido se acercaba y lo notaba en mis cansados huesos, yo envegecía, El no.
En las más profundas habitaciones de las casas en las que residía me refugiaba de las voces para poder dormir, solo, nunca acompañado cerraba un ojo, yo descansaba, nunca supe si El lo hacía.
Con el tiempo esa manera de vivir me fué más confortable, adorando esos momentos en los que sabía que la caza era una manera de vivir, yo me relajé, El no.
Cuando me dí cuenta de su cercanía ya era inevitable el enfentamiento, pero había un factor importante, el me veía, el me escuchaba, me conocía, yo a El no podía buscarle solo apartarme, solo esconderme, solo olvidarme del mundo.
Miles de caras me acechan esta tarde, El está aquí, lo noto en mi demacrada piel, nunca podré verle, nunca podré oirle, me convertiré en polvo y seguirá persiguiendome.
Cazador de los mil rostros, Enigma es su nombre.
Él era todo ello y al mismo tiempo él mismo, vivía, sentía, reía y odiaba diferentes cosas cada momento, pero seguía siendo El.
¿Podía ser alguien tanta gente y seguir siendo un sujeto? El era así. Nunca sabías si hablabas con alguien o era con El, siempre mirando por encima de mi hombro, cada vez que discutía medía mis palabras, cada vez que hacía algo contaba cada paso y aún así no conseguía sentirme seguro, el Olvido se acercaba y lo notaba en mis cansados huesos, yo envegecía, El no.
En las más profundas habitaciones de las casas en las que residía me refugiaba de las voces para poder dormir, solo, nunca acompañado cerraba un ojo, yo descansaba, nunca supe si El lo hacía.
Con el tiempo esa manera de vivir me fué más confortable, adorando esos momentos en los que sabía que la caza era una manera de vivir, yo me relajé, El no.
Cuando me dí cuenta de su cercanía ya era inevitable el enfentamiento, pero había un factor importante, el me veía, el me escuchaba, me conocía, yo a El no podía buscarle solo apartarme, solo esconderme, solo olvidarme del mundo.
Miles de caras me acechan esta tarde, El está aquí, lo noto en mi demacrada piel, nunca podré verle, nunca podré oirle, me convertiré en polvo y seguirá persiguiendome.
Cazador de los mil rostros, Enigma es su nombre.
3 comentarios:
oooh, enigma me parece ke envejecer es con j no con g
ziento ke haya una errata en el texto señora de knstantes repetiziones kaotikas
estupid
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