sábado, 12 de abril de 2008

Relatos de la sangre y el polvo

Otra noche que empieza y termina igual, una taberna, unos borrachos y un cadaver, un mezcla que acaba cansando, pero bueno, para eso me pagan. Ser guardia de Kirda no es el trabajo soñado y para la miseria que me pagan... Todavía espero el porqué, pero no creo que llegue nunca, ser inspector no ayuda en gran cosa al funcionamiento del sistema, ni a la protección de la ciudad y su gente, esta es una ciudad sin ley y seguirá asi, no me engaño.
Un bonito panorama, sillas y mesas por el suelo, bebidas desparramadas, jarras rotas, un denso aroma impregnado del humo del kuró mezlado con el de la sangre coagulada del suelo, que como ha llegado allí... ¡sorpresa! un hombre con el cuello abierto por un tajo limpio, va a costar quitar esa mancha. Bueno a lo mío, el cadaver, si, un humano, hombre, joven, su piel tostada y sus ojos verdes ahora decolorados por las circustancias, es un toloi, como la chusma que le acompaña, tatuajes por el cuerpo, ropas ligeras de poca calidad, pero un par de anillos de oro, esclavistas, nada raro por ahora, vamos a ver con quien se han encontrado.
¡Joder! Putos lagartos, hocico pronunciado, piel escamosa y rojiza, ojos similares, cuernos negros y pulidos, altos y fuertes, chaquetas de cuero negro sin mangas, pantalones del mismo estilo y brazales serpentinos dorados, kobolds, nassir del este, problemas.
Me acerco a los esclavistas y el cuento de siempre, que si ellos han empezado, que porqué les preguntan a ellos si han sido los otros los que se han cargado a su colega, que si esos lagartos deberían estar fuera de los reinos, predecible.
Por la otra parte una sorpresa, al acercarme a preguntar a los kobolds me enseñan sus datos acreditativos y se mustran altivos con su voz silbante:
- Diplomaticos.-
- Ya lo veo...-
Habrá que llamar a Dermar, que poca gracia me hace, llamar a un superior en tu primer año con un cargo aceptable es demostrar que no estas a la altura, pero esto me viene grande.
- Tark.-
- ¡Si, señor!-
- Busca al capitán Dermar y pidele que venga.-
- Ahora mismo, señor.-
Para entretenerme hablo con los parroquianos, esto si que es predecible, un hombre desharrapado me cuenta que los kobolds empezaron la pelea porque se acercó el chaval que esta muerto y termina con una diatraba etilica sobre las razones por las que no nos podemos fiar de los forasteros, otro hombre de la misma calaña le interrumpe y dice que empezaron los esclavistas, ahí su mente divaga y empieza que si el muerto, bueno en ese momento no estaba, quiero decir que él estaba vivo. ¡Obvio idiota! pienso, pero le dejo seguir con que el joven le hecho la bebida encima porque no le gusto lo que le respondió el kobold a sus provocaciones.
Ya he oido bastante, me saco una vara de kuró y la prendo, mientras aspiro los fuertes sabores llega el capitán.
Que si le explico el dilema de los diplomaticos y los problemas, el cadaver, la pelea, los testigo ¡Y a él solo se le ocurre decir que saquemos el cadaver y pasemos del tema!
- No me quiero meter en problemas con los representantes exteriores porque unos diplomaticos se han emborrachado y matado a un don nadie.-
- Pero señor...-
- No hay peros que valgan, puedes hacerlo como te digo o llevarlos a los barracones, hablar con el cosulado y que en el acto te hagan soltarlos y meterte entre papeles sobre el caso que acabarán borrados igual que los cargos.-
Suspiro y ahora la charleta, que si lo hago por tu bien, que es un consejo, que es como hay que hacer las cosas... Palabras vacías de un superior, me la suda, les voy a detener.
Nada más pisar los barracones pasó, consul y pista, Ekram, idiota de tí, ¿no lo recuerdas? ciudad sin ley, solo soy un toloi más, somos la etnia predominante en los reinos y Kirda es una ciudad fronteriza, maleantes de las cofradías, esclavistas libres y traficantes recorren la ciudad, ¿acaso esta fosa de arena y viento no está demasiado alejada de la justicia?


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