martes, 6 de noviembre de 2007

Oscuro espejo del alma

Paseo por calles vacías y no tengo temor, pues mis sombras me acompañan allá donde voy. Me muevo por las noches y me siento seguro, a salvo de miradas suspicaces, de malos pensamientos y de peores acciones. La noche posee mala fama, debido seguramente a que la gente cree que a la claridad del día todo es igual de luminoso, las palabras, las acciones...
Pero la noche es especial, oculta, nos mantiene alerta y nos deja descansar, es la base de las emociones que mantengo, preguntale a alguien por su rutina y veras la cara del sol, pero si le cuestionas sobre su vida te hablará de oscuridad, de la noche, para muchos ociosa.
Y así es, la luz nos fustiga a despertar de nuestra vida onirica, nos trae de vuelta al mundo "real", el mundo de las preocupaciones, de las prisas, de las obligaciones, sin embargo la oscuridad nos llama dentro de su negrura, favorece el misterio, endurece la busqueda y nos libra de la pesada cargarutinaria que el día carga sobre nuestras espaldas.
Pretendereis, al leer esto, entender que significa para mí la noche, pero conozco a mucha gente que trabaja de noche direis, es su rutina argumentareis, admito que parte de la población es noctambula, pero ello no hace sino mostrarse un caso aislado.
Me explico, desde tiempos antiguos el trabajo se media por las horas de sol, pues era la medida de tiempo al alcance de las personas, el momento en el que aprovechaban la jornada debido a la protección del sol ante los "peligros" de la noche, a la mayor prestreza en su trabajo y a la necesidad de poner el maximo cuidado a sus menesteres.
Así pues el simbolismo es facil de alcanzar para mí, pero eso depende de otros factores, la gente puramente urbana no puede ver lo mismo que el resto en la noche, debido a nuestros artificios, convertimos la noche de la ciudad en un aura anaranjada, que para mí solo demuestra la artificialidad de la ciudad. Cuando uno contempla un cielo oscuro plagado de motas de luz en su cupula, cuando los destellos lunares inundan un paisaje, tiñendo campos de un verde salvaje a un palido azulado de tranquilidad, cambiando la nieve de su blanco y puro espiritu a un mar de plata y sombras. Esas son cosas que encuentras en la noche, la belleza del tejado de nuestra existencia, sin el velo del sol, que parece comportarse como un niño buscando llamar la atención, pero que en cuanto se despierta y se acuesta nos deja ver su verdadera belleza por un momento.
Esto no es una oda a la naturaleza, ni una exposición sobre "mi" noche, sino una reflexión sobre las cosas que se dán por hecho y que aunque se sabe que están ahí, no se perciben.

1 comentario:

Sonita_Chan dijo...

nadie sabe por qué, buskando mi blog, pq no me acordaba de el, en google, apareció este, y me dije, pq no leerlo??? cual fue mi increible sorpresa cuando haye entre estas lineas a kien kizás mas debería escribir sus desvarios por la inmensa red...
si kabe... encontre tu blog, no el mio... asi que debe ser bastante visitado... no doy credito ninguno... pero en fin.
Interesantes cuestiones las que planteas, bueno, realmente no planteas cuestiones, pero si sosiegas mi ansiedad, asi que sigue escribiendo, que yo te seguiré leyendo desde el movil jejejejeje