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Interesante cuestión la de la mente humana, algunos al ver esta maraña que tengo encima del texto dirán: ¡Lo absurdo elevado a su maximo exponente!
Pero no estamos en una clase de matematicas en la que se pide solución a los problemas enunciados. Da igual como lo escribas, da igual como lo expreses porque, al final, solo son formas de predisponer al receptor de esa información a que tome una determinada postura ante el tema, hay tan buenos cerebros en el tema que nos hacen creer que no intervienen y que no nos condicionan para elegir, pero en base a su acción se pueden llegar a basar las nuestras.
Es extraño que toda la mentira y el control se saque de la empatía, de la cual normalmente tenemos en mucha estima, pero todo en esta vida tiene un doble filo, lo unico que hay que hacer es mirar con perspectiva.
Así pues como no mantengo mi mente ordenada me despido hasta que nos veamos.
martes, 23 de octubre de 2007
viernes, 5 de octubre de 2007
La plaza escarlata
Un seco saludo dirigió al publico que se había reunido para el grotesco espectaculo que se celebraría en la plaza escarlata, se ve que no se devanaron mucho los sesos en concebir el sobrenombre de la zona de ajusticiamiento. Con pasos continuos, duros e inexorables camina la muerte al encuentro del traidor, el brillo del filo de aquella hacha monstruosa hicieron que el traidor pidiera clemencia entre berridos y sollozos. En aquel momento un plebeyo se adelanto escabullendose entre los guardias y lanzó un piedra al traidor, acertandole en su rodilla izquierda y haciendole perder el equilibrio, dejandose caer de bruces contra los astillados tablones del estrado de la "justicia".
Siempre tan volubles y manejables, es lo que tenía la plebe, allí tendido en el suelo estaba aquel que introdujo alimentos en la ciudad cuando esta se moría de hambre, el que arriesgó su vida viajando por las cortes vecinas para conseguir alianzas que les ayudasen a defenderse de sus conquistadores, había sido lo más parecido un heroe que había salido de esta apestosa urbe, pero aún así pasó de ser admirado a odiado en cuanto sus enemigos vieron el poder que tenía sobre el pueblo llano, así pues por medio de difamaciones y diversos actos consiguieron que lo ciudad pidiese a gritos su sangre.
Más te valdría... pero que le podría decir salvo, de rodillas, per solo podía continuar entonces con una preorata de ajusticiamiento...
En nombre de los elementos y ante la mirada de los dioses dispongo a hacer justicia, en nombre de los Once hermanos y de los once reinos se te dispone para el ocaso, por el cargo de alta traición, yo, como ajusticiador de los hombres, mano de dioses y servidor de la muerte os traigo el final.
Y con estas palabras descendió el hacha y corto la cabeza del traidor, que horas despues se encontraría clavada en un pica en las murallas de la ciudad, con las del resto de los traidores. El pueblo no les lloraba, no les quería y eso que fueron los que hicieron algo por ellos, eso dió que reflexionar al verdugo y supo que quizá había llegado la hora de actuar... pero la comodidad de su cargo y el miedo a las consecuencias pudieron con él, asique se quedó solo en el silencio y en sus reflexiones sobre el poder, las apariencias y la verdad, que ralativo es todo... que relativa es la vida...
Siempre tan volubles y manejables, es lo que tenía la plebe, allí tendido en el suelo estaba aquel que introdujo alimentos en la ciudad cuando esta se moría de hambre, el que arriesgó su vida viajando por las cortes vecinas para conseguir alianzas que les ayudasen a defenderse de sus conquistadores, había sido lo más parecido un heroe que había salido de esta apestosa urbe, pero aún así pasó de ser admirado a odiado en cuanto sus enemigos vieron el poder que tenía sobre el pueblo llano, así pues por medio de difamaciones y diversos actos consiguieron que lo ciudad pidiese a gritos su sangre.
Más te valdría... pero que le podría decir salvo, de rodillas, per solo podía continuar entonces con una preorata de ajusticiamiento...
En nombre de los elementos y ante la mirada de los dioses dispongo a hacer justicia, en nombre de los Once hermanos y de los once reinos se te dispone para el ocaso, por el cargo de alta traición, yo, como ajusticiador de los hombres, mano de dioses y servidor de la muerte os traigo el final.
Y con estas palabras descendió el hacha y corto la cabeza del traidor, que horas despues se encontraría clavada en un pica en las murallas de la ciudad, con las del resto de los traidores. El pueblo no les lloraba, no les quería y eso que fueron los que hicieron algo por ellos, eso dió que reflexionar al verdugo y supo que quizá había llegado la hora de actuar... pero la comodidad de su cargo y el miedo a las consecuencias pudieron con él, asique se quedó solo en el silencio y en sus reflexiones sobre el poder, las apariencias y la verdad, que ralativo es todo... que relativa es la vida...
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